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viernes, 25 de octubre de 2013

Otro vano intento de callar al viento.

Pensar en ti y en que nunca te tendré por muy cerca que estés..
Sueño con tu reflejo y miro a cada espejo a ver si algún día beso aunque sea solo una ilusión
Gimo en cada fallido intento y me caigo en la montaña del dolor.
Extraño cada aliento aunque no fuera el tuyo, era tan reconfortante tener a quien amar.

Puedes creer que se me olvidó amar y cuando recordé hacerlo olvidé otra vez?

Fue tan solo otro vano intento de callar al viento
Escupo al suelo mientras pienso en lo duro que fue dejarte ir sin más.
Y esque te juro que si me vuelves a besar reviento.

A menudo aprendo a manejar mi dolor para alejarme de la realidad

Y así, esperar lo que tenga que pasar.

Ese pelo rubio.

Esa sonrisa.
La odio tanto como la anelo.

Cómo puede haber tanta maldad en un cuerpo tan pequeño?

Cómo puede haber tanta maldad en algo tan bello?
Por qué recaer en un deseo que nunca llegaré a alcanzar?
Por qué pensar en alguien que me llega a odiar?

Y ya, esque paso de pensar.

martes, 22 de octubre de 2013

#Desahogo

Estoy cansada ya, necesito a alguien que me demuestre que está ahí de verdad.
Si supierais las ganas de morir que me entran por el cuerpo a cada letra que escribo...
Y lo hago porque ya no sé que más hacer, cómo desahogarme.
De hecho, en este mismo momento estoy reventando a llorar.

No sé, me gustaría, por una vez, tener la sensación de que le importo de verdad a alguien,
tener a alguien que me ayude pase lo que pase..

Pero eso es tan difícil...
Y mi familia no tiende a hacermelo más fácil...
Al final voy a tener que volver a ir al psicólogo porque ya estoy que reviento de tristeza..
Esque no sé cómo no he explotado del dolor que siento..

Quiero desaparecer.. irme de aqui..
No sé a dónde, ni cómo, ni si con alguien...
Ya me da igual.
Solo quiero irme...

Mientras deslío cables en el balcón.

Una decepción tras otra..
Cada lágrima lleva a un mañana, un ayer, y un hoy.

Ese mañana me dice que he de volar, que mi vida cambiará.
El ayer me dice que me olvide lo que hice mal, ya están los necios para recordarlo.
Y el hoy me dice que he de ser fuerte para poder volar.

Ahora no estás aquí..
Ahora no estoy aquí..

Pero mientras deslío cables en el balcón sigo sin ti
Y sin un trozo de tu olor..
Tu precioso olor verde como mi corazón

En tu silencio habita el mio,
como cada vez desde aquel día,
aquel día que lloví en la muerte de mi anterior yo.

Qué fue de aquella que era la primera vez?
Y la segunda?
Da igual, esta es la tercera,
pero esta vez, no hay qué temer.

Estoy cansada de estar esperando en el balcón,
dudando si desliar los cascos porque sé que no vas a llegar.

Never gonna find me.

Es como un suspiro que te cambia la manera de ver las cosas.
O una mirada que te agita la respiración.
Es como una cuerda alrededor del cuello.
O una serpiente que te acecha en la noche.

Personas que te hacen sonreir con solo besarte,
o reir con solo mirarte.

Un roce que hace mella en un corazón pero en el otro no.
Una sensación única que nunca volverá a sentir.
O quizá nunca la sintió pero creyó que sí.

Una calada.
Dos caladas.

Se siente apagada.

Tres caladas.
Cuatro caladas.

Ya le apetece salir a ver el mundo..

Aficionada a mirar por la ventanilla del autobus y mirarlo todo a su paso.
Más curiosa que nadie en el mundo y nadie con más fe.
Fe en un mundo que odia, pero cree que algún día podrá mejorar.

Odia a las personas, pero cree en ellas.
Si ella ve dolor no puede evitar ayudar ni a su peor enemigo.

Pero bueno, qué digo?
Si su peor enemigo... es ella!

Esta noche.

Esta es una de esas noches en que te preguntas un millón de cosas,
y ese millón de cosas tienen que ver con todo y con nada.

Qué será del futuro?
Qué será del dolor?
Y de la soledad? Esa hija de puta que siempre va acechando,
la cual, según he comprendido de un tiempo a esta parte,
en ocasiones la creo yo misma por miedo a los demás.

No me gusta este mundo, no me gusta la gente.
Esque no me gustan las personas.
Cada día vivo más encerrada en mi propio mundo, dejando pasar solo a aquellos que creo dignos de estar en mi vida.

Y esque, a veces, me encierro tanto, que me olvido de todo.
 Qué fue de aquella chica que bajaba cada día a la calle y que siempre encontraba qué hacer o con quién quedar?
Qué fue de esas ganas de improvisar?
No se han ido, pero esta ciudad las esconde.

Y yo... yo me canso de esperar para salir de aquí.
Pero de momento tengo que aguantar.